Injerencia en Venezuela
El Desarrollo de los Pueblos: un propósito común
Continúa la escalada de tensiones en el Caribe con el arribo del más grande portaaviones de la naval de Estados Unidos, el USS Gerald R. Ford. Este portaaviones se une al despliegue de más de ocho buques de guerra, un submarino nuclear en el caribe. La campaña de propaganda para fabricar consentimiento a una intervención en Venezuela mantiene que el objetivo es una guerra contra las drogas, y basta con caminar las calles de Philadelphia u otras ciudades en el abandono de la clase política para entender por qué esta sería la excusa.
Si la población Estadounidense quiere detener la decadencia que penetra ya en esta sociedad, debe exigir que su gobierno invierta y trabaje para su propia población, como lo ha hecho la revolución Bolivariana en Venezuela y la Cuarta Transformación en México. El problema de las drogas aquí se resuelve con empleos, y combatiendo los intereses de las grandes farmacéuticas y los productores de armas, no con intervenciones que precipitarían una guerra y posiblemente otra crisis de migración.
Sentimiento anti-guerra
En esta encrucijada, se encuentran los aliados más inesperados: personajes de la base de MAGA que, fieles a la promesa política que llevó a gran número de votantes a elegir a Trump, se oponen a las guerras eternas. Personajes como Tucker Carlson y Marjorie Taylor Greene, cuyo mensaje hacia esta base es claro y por lo menos en eso concordamos: el injerencismo, tanto en Latinoamérica como en el resto del mundo solo contribuye a las olas de migración. Prueba de ello es la migración tanto de Cuba como Venezuela, países que enfrentan bloqueos y sanciones económicas que han socavado sus economías. En el caso de Venezuela, cabe destacar que el periodo de Hugo Chavez vio un gran crecimiento económico, aún por encima del 10% gracias a sus políticas sociales.
Esta base de MAGA debe entender que el mejor antídoto a la migración es el desarrollo de los pueblos. Por nuestra parte, debemos dejar de pretender que la migración en masa es algo positivo – como inmigrantes podemos dar testimonio de lo difícil que es emigrar a un país extranjero, aprender una nueva lengua y dejar a nuestra familia al otro lado de la frontera. Sin embargo, cuando los países de Nuestra América eligen a un gobierno progresista que trabaja para su pueblo, la agencias de inteligencia hacen todo para derrocarlo y defender intereses de corporaciones privadas, en contra de los intereses de los mismos Estadounidenses. Llego la hora de que la población de este país tome las riendas de su gobierno, enfrente los intereses de la industria armamentista que busca una nueva guerra.
El control de armas y los problema las drogas
A esto le añadimos el problema de las armas de fuego, y es que más del 83% de las armas que utilizan los carteles mexicanos son manufacturadas en Estados Unidos. Si el problema de este lado son las drogas, el gobierno de Estados Unidos debe controlar el tráfico de armas desde su territorio. Sin embargo, esto amenaza los intereses de los armamentistas y de organizaciones como el NRA que tienen lobbies muy poderosos.
Estos intereses ponen en riesgo no solo a la población en Estados Unidos, donde es habitual escuchar noticias de masacres con el uso de armas de alto calibre, sino que también contrarrestan los esfuerzos del gobierno de México en contra del crimen organizado. La nueva estrategia de seguridad y operaciones en contra del narcotráfico han resultado en la disminución del homicidio doloso en un 37% en Septiembre, y tiene toda la confianza del pueblo de México. Si MAGA dice querer resolver el problema de las drogas, debe crear un plan para detener el flujo de armas hacia el sur de la frontera – por el bien de ambas naciones.
Leave a Reply