El pasado Sábado 15 de Noviembre fuimos testigos, a través de muchos reporteros independientes que subieron videos a las redes, de toda la violencia que se vivió en una marcha que pretendía confundir a la Generación Z a conspirar contra la 4T, siendo orquestada en realidad por la misma oposición política que marchó en la Marea Rosa y promovida por bots así como por los medios del magnate y deudor Ricardo Salinas Pliego.
¿Por qué se le llamó la marcha de la Generación Z?
Se intentaba replicar la fórmula de revolución de color que se vio en países como Nepal y Madagascar, donde se derrocó al gobierno en Septiembre y Octubre de este año respectivamente. En estos se utilizó la bandera de One Piece, basada en un anime japonés y como símbolo de pelea contra un gobierno opresor y en favor de la “libertad”. Se dice que fue la generación Z de estos países la que sostuvo la protesta, y los arquitectos de esta marcha buscaban convencer a la Generación Z de hacer lo mismo en México.
Es increíble la similitud de las imágenes de la marcha del 15 de Noviembre – la estética de enfrentamiento más que de protesta – con dichos movimientos en aquellos países este año. Parecían sacadas del mismo manual, y bajo el consejo de los mismos actores internacionales pues sabemos que las agencias de inteligencia de Estados Unidos son expertas en orquestar este tipo de movimientos.
Sin embargo, lo que se vió en los videos fue muy diferente a lo que buscaban: eran los mismos grupos de oposición, que marcharon con la marea Rosa, que marcharon en defensa del INE y del Poder Judicial entre comillas. En su mayoría adultos mayores, con muy poca participación de jóvenes. Lo cierto es que este anime no tiene el mismo simbolismo para los mexicanos como lo tuvo particularmente en Nepal e Indonesia.
Pero más allá de eso, la generación Z en México apoya la transformación, y aunque muchos de ellos no hayan tenido que vivir la violencia política que presenciamos las generaciones mayores, no hayan tenido edad de entender lo que pasó en Ayotzinapa o en Atenco, son conscientes de los recursos que se destinan a su desarrollo: programas como Jóvenes Construyendo el Futuro que han beneficiado a casi 3.5 millones de jóvenes en los 7 años de transformación y a través del cual 7 de cada 10 participantes han podido encontrar trabajo luego de participar. En total, más de 158,000 millones de pesos se han destinado a la juventud a través de este programa, en comparación con el presupuesto 5 veces menor de 6,700 millones de pesos [anuales] que se destinaba con los gobiernos neoliberales y que no se entregaba de forma directa, es decir que probablemente no llegaba a los jóvenes. En programas de educación, se han destinado más de 13 millones de becas directas para los estudiantes, y ahora se busca construir escuelas para que los estudiantes no tengan que viajar más de 45 minutos para asistir a su escuela. No es difícil ver por qué la juventud siente el apoyo del gobierno, y por qué la consigna de una Generación Z cansada no funcionó.
Por esto, miembros de la verdadera generación Z se deslindaron y marcharon el 8 de noviembre, con banderas de Palestina y otras consignas. Ahí sí se vió la juventud representada, así como se vio representada en todas las marchas Pro-Palestina. Esas sí fueron marchas orgánicas que tuvieron el apoyo de la juventud.
Violencia en la marcha y la cobertura internacional
A la marcha del 15 de Noviembre, llegaron grupos muy violentos de todas las edades con palos, marros, pinzas para cortar el metal de las vallas, y que luego destrozaron hasta el cemento zonas aledañas al zócalo para aventar piedras a la policía. Luego de derribar las vallas, el grupo de provocadores se fue directo a atacar a la policía con todas las armas, piedras y demás. Es claro que el propósito era simular un descontento y caos similares a lo que se vio en Nepal, Indonesia, y Madagascar.
Mientras tanto, la policía solo contaba con escudos y gas lacrimógeno, el cual fue utilizado para dispersar la multitud luego de horas de enfrentamiento y después de que la multitud derrocará la valla que estaba ahí para evitar estos enfrentamientos. No es sorpresa que se reportan 100 policías heridos, muchos más que los 20 civiles que se reportaron en esta condición.
Sin embargo, luego de la protesta y a pesar de todas las acciones de los provocadores, se orquestó una campaña mediática por parte de los medios y periódicos internacionales. Según Al Jazeera, los policías atacaron a los manifestantes con piedras, pero lo qué no se cuestiona es de donde sacaron ellos estas piedras. La respuesta a esto lo podemos ver en uno de los videos compartidos en las redes sociales, donde los protestantes vandalizan las estructuras de cemento en contra esquina al Palacio Nacional para aventar estos escombros en contra de la policía. El New York Times, en un reportaje zigzagueante, supone que el clamor de la marcha era general y conectado con el asesinato de Carlos Manzo. De forma forzada, hace mención de la gráfica mostrada en la mañanera sobre la granjas de 8 millones de bots utilizadas para promover la marcha, costando más de 92 millones de pesos – pero no menciona que está fue una investigación independiente por parte de Milenio, pintándola como una simple presentación del gobierno.
Así pues, la campaña de los medios corporativos para aparentar el desapruebo de la Generación Z fue orquestado casi con la misma coordinación que el apoyo a la protesta. La respuesta en Estados Unidos no tardó: aunque Marco Rubio luego descartara acciones unilaterales por parte de su gobierno, Trump caracterizó los acontecimientos del fin de semana en la Ciudad de México como problemáticos, añadiendo que le gustaría bombardear el territorio mexicano en una campaña similar a las del golfo y el pacífico.
A pesar de la coordinación de esta campaña, gracias a las redes sociales y los periodistas independientes que se arriesgaron para reportar los verdaderos hechos, conocemos la realidad y lo que la oposición propone: violencia para el país, con tal de recuperar sus privilegios.
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